jueves, 14 de marzo de 2019

Los momentos de la lectura


Isabel Solé (2013),  catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona e investigadora de los procesos de lectura, considera importante atender una serie de preguntas que orientan a cada uno de los llamados  momentos de la lectura: 

Antes de la lectura

v  ¿Para qué voy a leer? (Determinar los objetivos de la lectura)
1. Para aprender
2. Para presentar una ponencia
3. Para practicar la lectura en voz alta
4. Para obtener información precisa
5. Para seguir instrucciones
6. Para revisar un escrito
7. Por placer
8. Para demostrar que se ha comprendido

v  ¿Qué sé de este texto? (Activar el conocimiento previo)
v  ¿De qué trata este texto? ¿Qué me dice su estructura? (formular hipótesis y hacer predicciones sobre el texto)

Durante la lectura

1. Formular hipótesis y hacer predicciones sobre el texto
2. Formular preguntas sobre lo leído
3. Aclarar posibles  dudas acerca del texto
4. Resumir el texto
5. Releer partes confusas
6. Consultar el diccionario
7. Pensar en voz alta para asegurar la comprensión
8. Crear imágenes  mentales para visualizar descripciones vagas

Después de la lectura

1. Hacer resúmenes
2. Formular y responder preguntas
3. Recontar
4. Utilizar organizadores gráficos

Siempre que tenemos un acercamiento con cualquier texto llevamos a cabo una lectura determinada, por lo que identificamos estos momentos que describen estrategias llevadas a la práctica de manera consciente o inconsciente, pero que al final nos permiten desarrollar nuestra comprensión lectora.

Realicemos una actividad donde rescatemos estos momentos de la lectura.

1.    Observa el siguiente texto. Lee el título, así como a los subtítulos. Revisa la extensión y a grandes rasgos contesta:

¿De qué tratará este texto?

¿Qué me dice su estructura?


2.    Realiza una lectura atenta, consulta palabras desconocidas, realiza una relectura para asegurar que entiendes lo que expresa. Subraya ideas principales.

Olvida la luz azul: así afecta a la vista estar enganchado a una pantalla

La sequedad ocular y la miopía son solo dos ejemplos de las consecuencias del uso intensivo de aparatos electrónicos, pero no son un destino inexorable.

VERÓNICA PALOMO
13 MAR 2019 - 03:39 CST

Hubo un tiempo en que no existían los smartphones, las tablets ni los libros electrónicos. Las videoconsolas eran un privilegio, en las casas no había un triste portátil y la única pantalla que rompía de la casa era la del televisor. Para los estándares modernos, era una vida asceta que solo era perturbada, tarde o temprano, cuando una madre preocupada por el daño que la tecnología podía provocar en el bienestar de sus retoños formulaba una frase icónica: "¡No te acerques tanto a la tele niña, que te vas a quedar ciega!". Ahora la casa, la calle, el trabajo, el metro y la vida, en general, son multipantalla pero, en lo que respecta al grito materno... ¡qué poco hemos cambiado!

Es más, la idea de que las pantallas dañan la vista está más fuerte que nunca, y con razón. Según un estudio de Hootsuite, los españoles pasamos en internet 5,20 horas diarias, 2,53 frente a la televisión y 1,38 en las redes sociales. Los más pequeños no son ajenos a esta inversión del tiempo, tan mediada por la tecnología. Según el Informe Norton, My First Device, los niños pasan conectados al móvil 2 horas y 24 minutos en España. Ante tanta dependencia, lo primero que viene a la cabeza es, curiosamente, lo mismo que se le pasaba a nuestras madres en los años ochenta: tantas horas pegados a una pantalla no puede traer nada bueno. Y merecemos una respuesta certera, y, en este mundo multipantalla, ineludible: ¿De verdad son las pantallas tan malas para la salud ocular?

Ojos fatigados y secos, el peaje de los ordenadores

El oftalmólogo Jesús Zarallo, especialista en retina médica y quirúrgica del Hospital Universitario del Henares, confirma que el uso de las pantallas sí puede producir problemas, además de agravar otros ya existentes. "El más frecuente con el que nos encontramos es la fatiga ocular, que se produce por la necesidad de enfocar a una distancia muy cercana", indica. Y explica que, para mantener la atención constante a una pantalla, "necesitamos que ciertos músculos oculares sostengan un trabajo, y es ese esfuerzo el que provoca síntomas como la pesadez y el dolor de los párpados, el escozor o picor, las ganas de mantener los ojos cerrados, incluso el dolor de cabeza, molestias cervicales y vértigo". Nada que no sepan quienes se mueven en un entorno laboral que se reduce a un rectángulo luminoso.

Otro efecto de las pantallas que sufren muchas personas, cuyos síntomas se agravan con el uso de los dispositivos, es el síndrome del ojo seco. Se produce por una falta de lubricación, la consecuencia de la concentración constante en la pantalla. "Hace que parpadeemos menos y que tengamos los párpados más abiertos de lo normal", explica el especialista. Más tiempo de exposición al aire y más superficie expuesta, la combinación perfecta para fomentar la sequedad ocular.

Todos estos síntomas se incluyen dentro del denominado Síndrome Visual Informático (SVI), unas molestias que, según un trabajo del Instituto de Salud Carlos III, el 90% de los trabajadores que pasan más de 3 horas al día frente al ordenador llega a padecer. El trabajo también señala que pueden verse agravadas si el trabajo se lleva a cabo en un lugar cerrado, con aire acondicionado o calefacción. La nula ventilación, unida a la concentración de las partículas que producen las impresoras, los ordenadores, los monitores, es una combinación que provoca que la superficie ocular se dañe y, como consecuencia, aparezca la picazón y ardor de los ojos al final del día. Zarallo llama a la calma. Según el oftalmólogo, "estas alteraciones, aunque molestas, no suelen conllevar un daño estructural en nuestros ojos".

Cada vez hay más miopes, y las pantallas sí tienen culpa

Entonces, ¿no es cierto que por culpa de nuestra adicción a las pantallas en los últimos 50 años el número de miopes se ha duplicado en el mundo y que la OMS estima que para el 2050 lo será la mitad de la humanidad? El profesor de la Universidad de Murcia, Diego López Alcón confirma este incremento de la miopía, pero el especialista no lo relaciona exclusivamente con las pantallas. Aunque sí tienen que ver con el uso creciente de las tecnologías de la información.

"Además de los aspectos hereditarios, la otra causa que provoca la miopía está en las personas que realizan tareas de visión cercana, como puede ser el uso de los móviles", dice López Alcón. Pero subraya que "también el de leer con los ojos pegados al libro" la provoca. No son las pantallas en sí mismas sino el esfuerzo de la visión cercana lo que está relacionado con la aparición y progresión de la miopía. "El problema de las pantallas es que se usan para muchas más cosas que leer libros (mandar mensajes, redes sociales, ver vídeos, películas…), por lo que la mayoría de los niños y los adultos pasamos con ellas muchas más horas de las que estaríamos frente a un libro", indica el especialista.

¿Pero cuánto tiempo podemos decir que es razonablemente saludable pasar delante de la pantalla? "No existen estudios objetivos que informen de a partir de cuánto tiempo el trabajo continuado con dispositivos electrónicos es perjudicial para nuestros ojos. Los síntomas del SVI pueden aparecer antes o después dependiendo de la persona, y también puede incluso que no aparezcan nunca", explica el investigador de la Clínica Universitaria de Visión Integral de la Universidad de Murcia (CUVI) Vicente Fernández.

Luz azul, que no cunda el pánico

Nadie se libra de la amenaza de las pantallas. Aunque no pasemos muchas horas frente a ellos y no nos acerquemos demasiado, siempre puedes ser presa la última moda: la luz que emiten, que, según algunas investigaciones, es muy perniciosa para nuestros ojos. El oftalmólogo Jesús Zarallo conoce los estudios que han asegurado la necesidad de utilizar filtros contra la luz azul de las pantallas, con la excusa de que dicha energía puede producir daños en la retina, pero asegura que "ese supuesto daño solo ha sido detectado en modelos de laboratorio y que no tiene de momento una validez científica suficiente para avalar el uso de dichos filtros".

La Sociedad Española de Oftalmología y la Academia Americana de Oftalmología se han apresurado a explicar por qué el daño del que hablan no es para tanto. Principalmente -tal y como señalan desde la Asociación Americana de Oftalmología- se debe a que "dentro de la investigación realizada en el laboratorio se expusieron directamente células a la luz azul, pero la realidad es que estas células en el cuerpo humano no están en contacto con este tipo de luz, ya que esta solo incide superficialmente en la piel y en los ojos, y no tiene ningún efecto en ninguna parte profunda del cuerpo". Menos mal.

Lo confirma el profesor de optometría de la Universidad de Murcia Francisco Lara Lacárcel: "No está aún claro el verdadero daño que la luz azul emitida por las pantallas puede causar a la retina. De hecho, la luz recibida por el ojo humano un día soleado en el exterior es varios cientos de veces superior al recibido por las pantallas electrónicas y a los niños no les prohibimos salir a la calle por su salud visual, todo lo contrario", cuenta el experto. Efectivamente, la mayor fuente de luz azul es la solar, y un gran número de estudios científicos muestran que la actividad en el exterior frena el desarrollo de la miopía.

Siempre y cuando se evite la sobreexposición, y se protejan los ojos con gafas que filtren los rayos ultravioleta, nuevos estudios aseguran que pasar tiempo al aire libre es esencial para un desarrollo ocular normal en los niños. Lo dice un artículo de la AAO, que concluye que 40 minutos de aire libre al día pueden reducir la miopía. Son estudios que tampoco pueden confirmar al 100% que esto pueda evitar la anomalía, pero lo que sí demuestran es que la luz del sol afecta en cómo los ojos se desarrollan en la infancia y en la adolescencia. Principalmente, como señala un trabajo publicado en la revista The Lancet, "porque la exposición a la luz solar estimula la producción de dopamina, que impide que el globo ocular se alargue y, por lo tanto, se distorsione el foco de luz que entra al ojo, que es lo que ocasiona la miopía".

En otras palabras, está claro que pasar más tiempo en la calle y menos delante de las pantallas es un buen consejo. Claro que, si no hay más remedio que sentarse ante la luz más influyente de lo que va de siglo XXI, hay formas de proteger la vista de la influencia perniciosa de la tecnología. Y aprenderlas es nuestra asignatura pendiente.

NI GAFAS PARA ORDENADOR NI FILTROS, LA REGLA 20-20-20 Y LAS LÁGRIMAS ARTIFICIALES SON SUFICIENTE

Para aliviar todos los síntomas provocados por el Síndrome Visual Informático, el catedrático de Óptica y optometría, y miembro del Consejo del Instituto Universitario de Investigación en Envejecimiento, Norberto López Gil, recomienda unas sencillas normas de higiene visual.

- "Uno de los síntomas del síndrome de uso del ordenador está asociado a las alteraciones de la lágrima, al estar un tiempo continuado delante de una pantalla, por eso tenemos que obligarnos a forzar el parpadeo completo y a practicar la reglas del 20-20-20: por cada 20 minutos de visualización, relajar la visión mirando lejos, unos 20 pies -6 metros de distancia-, durante 20 segundos", aconseja el experto.

- También pueden ayudar las aplicaciones para móviles que oscurecen la pantalla, avisándote de que te ya llevas demasiado tiempo junto a ella, que la estás viendo en condiciones de poca luz o que te encuentras a una distancia demasiado corta (la mínima recomendada para un móvil es de 30 centímetros, 40 para tablet y 50 para ordenador).

- No hace falta utilizar ningún tipo de gafas protectoras, pero sí lágrimas artificiales para refrescar los ojos cuando se sienta esa sequedad tan incómoda.

- Es importante la posición delante del ordenador, con los pies completamente apoyados en el suelo y con las piernas en ángulo recto, apoyando la columna en el respaldo. También tener una buena luz y la colocación adecuada del dispositivo, en un lugar en el que no haya reflejos y a una altura en la que la posición de los ojos frente a la pantalla sea adecuada. Para calcular la altura adecuada, comprueba que tu horizonte visual sobrepasa un poquito el borde superior del monitor en cuestión.


  3.Elabora un resumen y contesta la pregunta: ¿Cuál es tu opinión respecto al tema planteado en el artículo?







Puedes darte cuenta que al ir realizando la actividad vas movilizando los distintos momentos de la lectura, de tal manera que haciendo ese recorrido podemos acercarnos más al contenido del texto, lo que permite una mejor comprensión del mismo.
En este caso, aunque debimos considerarlo al inicio, el objetivo de la lectura es darnos cuenta de los momentos o etapas que llevamos a cabo al leer.

martes, 5 de marzo de 2019



La lectura nos ofrece muchas ventajas en nuestro crecimiento como personas. Permite que mostremos un bagaje cultural como una carta de presentación ante los otros. La cultura de los pueblos se muestra en diversas facetas, las personas que escriben son el reflejo de su pasión por la lectura.

Una parte importante de esta reciprocidad que se da entre la lectura y la escritura representa un docente, de ahí que comparta el siguiente escrito, concretamente una entrevista realizada a Emilia Ferreiro, una reconocida educadora que se dice revolucionó la lecto-escritura.


Si los docentes no leen, son incapaces de transmitir el placer de la lectura


Enero 21, 2015 · de Carlos Andrés Castro Macea · en Cultura, Educación, Entrevistas,Estudios, Iberoamérica, Internacional, Latinoamérica. 

La educadora que revolucionó la lectoescritura, asegura que si los docentes no leen son incapaces de transmitir placer por la lectura. Dice que todos los chicos pueden aprender si los maestros se lo proponen. Para la investigadora, la escuela es muy resistente a los cambios porque siguen instaladas viejas ideas. 

Entrevista por Mariana Otero 

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Emilia Ferreiro casi no necesita presentación. Para el mundo de la educación es un referente indiscutible, que revolucionó la enseñanza de la lectoescritura y que realizó numerosos aportes a la alfabetización en el mundo. 

Es argentina, pero está radicada en México desde hace más de dos décadas. Su tesis de doctorado fue dirigida por Jean Piaget en la Universidad de Ginebra. Hace años que recorre América y Europa dando conferencias y capacitaciones a docentes; es autora de innumerables artículos científicos y libros y fue reconocida varias veces como doctora honoris causa por diversas universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba (1999). 

La investigadora del Centro de Investigación de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional de México estuvo en Córdoba invitada por la Facultad de Psicología de la UNC. En diálogo con La Voz del Interior , aseguró que el docente no puede seguir haciendo tareas burocráticas, que debe profesionalizarse, que todos los chicos pueden aprender si tienen un maestro que crea que pueden lograrlo y que la escuela se resiste a los cambios que no genera ella misma. A continuación, un extracto de una larga charla. 

–¿Qué puede hacer la escuela para evitar el fracaso escolar? 

–El fracaso escolar tiene varias caras (…) Voy a hablar de los aprendizajes vinculados con la lengua. La alfabetización inicial o tiene lugar en los primeros años de la primaria o es un déficit que se arrastra muy mal. Incluso en casos donde no hay percepción de fracaso puede haber fracaso con respecto a lo que significa alfabetizar. Hoy nadie puede considerarse alfabetizado si está en situación de comprender mensajes simples, saber firmar o leer libros con léxico y sintaxis simplificada. Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una revolución en la que la digitalización de la información es parte de la vida cotidiana y la escuela ni se ha dado cuenta. Entonces sigue preparando para leer un conjunto limitadísimo de textos, sigue haciendo una alfabetización para el pizarrón. Trabajar con la diversidad de textos y alfabetizar con confianza y sin temor a circular a través de los múltiples tipos de textos y de soportes textuales del mundo contemporáneo es indispensable. 

–¿Se puede decir que la escuela sigue siendo demasiado conservadora para niños de la era tecnológica? 

–El sistema escolar es de evolución muy lenta. Históricamente ha sido muy poco permeable a cambios que la afectaban. Dos ejemplos: cuando apareció la birome, la primera reacción del sistema educativo fue “eso no va a entrar acá porque arruina la letra”, y la escuela le hizo la guerra a ese instrumento: una guerra perdida de antemano (…) Lo mismo hizo cuando aparecieron las calculadoras de bolsillo y dijeron “eso va a arruinar el cálculo escolar y no van a entrar”. Y entraron con muchas dificultades, hasta que en algunos lugares descubrieron que podía hacerse un uso inteligente de la máquina de calcular. En ese contexto hay que ubicarse. La institución escolar siempre ha sido muy resistente a las novedades que no fueron generadas por ella. 

–Ahora se resiste a la computadora. 

–Es una tecnología de escritura y tiene ventajas innegables para la enseñanza. La primera reacción es de desconfianza. El primer acto reflejo es que si nos traen una, la ponemos con llave. 

–¿Se puede alfabetizar igual en diferentes contextos sociales y culturales y con recursos distintos? 

–Hay cosas que van a ser iguales y otras que son necesariamente distintas. Algo que les digo siempre a los maestros es: “¿Usted no sabe qué hacer el primer día? Lea en voz alta”. La experiencia de escuchar leer en voz alta no es una experiencia de todos los chicos antes de entrar a la escuela y es crucial para entender ese mundo insólito que tiene que ver con que hay estas patitas de araña (muestra las letras) en una hoja y que suscitan lengua. 

–Más que empezar con la pregunta típica de cómo hago para enseñar a leer y escribir, primero hay que enseñar algo acerca de lo que es la escritura y para qué sirve. El maestro tiene que comportarse como lector, como alguien que ya posee la escritura. La gran diferencia entre los chicos que han tenido libros y lectores a su alrededor y los que no los han tenido es que no tienen la menor idea del misterio que hay ahí adentro. Más que una maestra que empieza a enseñar, necesitan una maestra que les muestre qué quiere decir saber leer y escribir. Cuanta menos inmersión haya tenido antes, más hay que darle al inicio. 

–¿El docente es consciente de que esta es una buena manera de enseñar a leer y escribir? Hay investigaciones que dicen que los maestros no leen. 

–Ese es uno de los dramas del asunto porque se habla mucho del placer de la lectura, pero ¿cómo se transmite ese placer si el maestro nunca sintió ese placer porque leyó nada más que instrucciones oficiales, libros de “cómo hacer para”, leyó lo menos posible? Es muy difícil que ese maestro pueda transmitir un placer que nunca sintió y un interés por algo en lo que nunca se interesó. En toda América latina el reclutamiento de maestros viene de las capas menos favorecidas de la población. En muchos casos no hay aspiración a ser maestro. Y en ese sentido cambió, pasó de ser una profesión de alto prestigio social a una con relativo bajo prestigio social. 

–¿Cuánto influye eso en la alfabetización de los niños? 

–Mucho, porque si alguien está haciendo lo que hace porque no pudo hacer más, se va a sentir frustrado; y la frustración profesional no ayuda al ejercicio profesional. 

–Hay una visión muy instrumentalista que piensa lo mismo desde hace tantas décadas que da hasta lástima decirlo. Dice: “Primero vas a aprender la mecánica de las correspondencias grafofónicas y para eso mejor que ni pienses porque es un ejercicio mecánico de asociación de correspondencias. Después vas a aprender de corrido, y después vas a entender lo que estás leyendo y después, quizá, te venga esa cosa desde algún milagro llamada placer por la lectura”. En realidad, el placer por la lectura entre los chicos que tienen lectores a su alrededor es lo primero que se instala (…) Es lo primero, no lo último. 

–Esta tendencia del placer antes que lo instrumental no está en práctica; seguimos con las viejas teorías. ¿Cómo se revierte eso? 

–No es fácil. Lo que no consigo es que me den la lógica de la visión opuesta. Por ese lado hice investigaciones que revelan que los chicos piensan sobre la escritura antes y que lo que piensan es relevante y que es bueno tenerlo en cuenta. 

–¿Sigue en vigencia esa idea de que el maestro es la autoridad que les enseña a niñitos que no saben nada? 

–Siguen instaladas viejas ideas que son parte de la lentitud del sistema para reaccionar. A veces con el razonamiento de que si siempre se hizo así para qué cambiar (…) Una de las tendencias es regalarle el fracaso a la familia o al niño y no asumir la responsabilidad de que todos los chicos pueden aprender y deben aprender. Andan buscando desde antes que empiece el año escolar quiénes van a repetir o quiénes son los disléxicos o los que tienen alguna patología por la cual la cosa no va a andar. Y realmente todo cambia muy fuerte cuando el maestro dice “aquí no va a haber repetidores” y cuando asume desde el inicio que “aquí van a aprender todos”. Eso exige un involucramiento fuerte del maestro con el aprendizaje; ahí entramos en otra vertiente, en la que el oficio del maestro se ha ido burocratizando cada vez más y desprofesionalizando al mismo tiempo. Recibe instrucciones y las ejecuta: esa es la definición de un burócrata. En tanto, el profesional es el que sabe lo que está haciendo, por qué lo está haciendo y tiene una racionalidad y una especificidad que puede defender profesionalmente. 

–¿Cómo se hace para sacar adelante a niños que concurren a escuelas donde hay un libro cada 40 alumnos, sin biblioteca ni computadora y el docente, además, atiende situaciones familiares, psicológicas? 

–Enseñar a leer y escribir bajo los bombardeos es difícil. Cuando un maestro está convencido de que puede hacer algo termina descubriendo la manera de hacerlo, y si deja que el malestar general lo apabulle no va a poder hacer nada. Si acepta estar ahí es porque cree que algo puede hacer. Si forma parte de la desesperación colectiva, si se deprime junto con el ambiente, no va a poder hacer nada. Pero hay maestros creativos que consiguen llevar adelante algo que da esperanza… El maestro tiene que decir “aprender es posible”, como el médico decir “la salud es posible”. 

Fuente: Redes OEI


Personalmente estoy de acuerdo con su postura.

¿Qué opinas al respecto?

lunes, 4 de marzo de 2019

La imagen anterior sintetiza lo importante que resulta la interacción lector-libro, pues todos los sentidos se involucran de manera voluntaria o involuntaria, dando como resultado un amoroso encuentro con la lectura.

¿Por qué hacer un blog de lectura?


En la actualidad padecemos el fenómeno de leer mucha simbología, (emoticones, memes, figuras...) debido a diversos recursos tecnológicos a nuestro alcance. Nadie puede decir que no leemos, lo hacemos a cada instante; sin embargo, ¿cómo podemos absorbernos en la magia de la lectura, recreando historias inmersas, haciendo alusión a descubrimientos y sus aportaciones  a nuestro diario vivir, tener la posibilidad de acceder a la opinión de personas experimentadas en diversos temas, etc.?

La respuesta parece fácil... una propuesta es ampliando nuestras posibilidades de acercarnos a textos diversos y realizando lecturas que nos permitan expresar el nuevo conocimiento que ha llegado a nosotros.

En este espacio tenemos la oportunidad de compartir lecturas de distinto tipo, además de expresar nuestra experiencia al leerlas e incluso realizar propuestas de ejercicios o actividades relacionadas a la temática presentada en cada texto.

Los momentos de la lectura Isabel Solé (2013),   catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de ...